|
Espeleología urbana. (Roma, Italia).
Bajo Roma, las cloacas ocultan una gran riqueza histórica.
Roma Sotterranea, es una asociación dedicada a la espeleología urbana, comisionada por el ayuntamiento y dedicada a explorar los lugares subterráneos de Roma: templos, caminos, casas y acueductos soterrados tras la caída del Imperio romano.
Según los historiadores, la Cloaca Máxima -el gran desagüe que corre bajo el Foro Romano- fue construida en el siglo VI a. C. Esto la convierte en una de las estructuras más antiguas de Roma. Por eso sorprende que nunca haya sido explorada ni levantada en su totalidad.
Este oscuro lugar despide un olor nauseabundo, mezcla de orina, diesel, lodo y cadáveres de rata putrefactos; el olor que se espera de un vertedero que ha estado en uso continuo desde hace 2500 años.
Encontramos desde ánforas rotas de hace dos mil años, junto con botellas, colillas y otras basuras que, en teoría, no deberían pasar por aquí, proveniente de los numerosos canales de la ciudad.
Es peligroso exponer la piel al agua de la cloaca, una dañina mezcla de flujos pluviales y aguas negras. Se precisa proteger el cuerpo con guantes, botas, capucha y una máscara. Y todo herméticamente sellado con cinta adherente.
Algunos torrentes vierten en la cloaca agua limpia proveniente de manantiales subterráneos; otros, agua sucia. Entonces atravesamos una pendiente donde se arremolina un fango marrón. Más allá de ese peligroso obstáculo se haya un profundo pozo, excavado por el agua durante 2000 años.
Nadando entre aguas inmundas se sortear un precipicio invisible. La aventura termina cuando aparece una pila de huesos, fragmentos de cerámica y fango endurecido que impiden el paso y tapan por completo la cloaca.
Roma Sotterranea planea enviar un robot a control remoto para explorar más allá de esta barrera; esperando así confirmar que la Cloaca Máxima en realidad se extiende hasta las Termas de Diocleciano ubicadas al Noreste, a casi kilómetro y medio.
Quién sabe qué descubrimientos puedan salir a la luz. Recientemente los arqueólogos extrajeron una cabeza colosal del emperador Constantino de una cloaca como esta, lo que dio pie a la teoría de que el primer emperador cristiano pudo haber sido víctima de la damnatio memoriae, es decir, la práctica de eliminar las representaciones iconográficas de los emperadores despreciados en la antigua Roma.
José Mari Rey García.
Bibliografía:
Revista National Geographic, julio de 2006.
|